Como autoras de este articulo, nos gustaría añadir una curiosa anegdota encontrada en el libro “Dadaísmo” de Dietmar Elger. La cual nos muestra, una vez más, el original y curioso sentido de humor de Duchamp. Lo cierto es que la obra de Duchamp estaba repleta en aquella época de alusiones sexuales veladas y explicitas. En el caso de las aparentemente arbitrarias siglas “L.H.O.O.Q”. Leídas deprisa en su correcta pronunciación francesa, reproducen fonéticamente la frase “elle a chaud au cul”, literalmente “ella tiene el culo caliente” o mejor dicho “esta en celo”. Duchamp se permite así un chiste sutil aunque burdo a costa de la mujer en la sacrosanta obra maestra de Leonardo.
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Como autoras de este articulo, nos gustaría añadir una curiosa anegdota encontrada en el libro “Dadaísmo” de Dietmar Elger. La cual nos muestra, una vez más, el original y curioso sentido de humor de Duchamp. Lo cierto es que la obra de Duchamp estaba repleta en aquella época de alusiones sexuales veladas y explicitas. En el caso de las aparentemente arbitrarias siglas “L.H.O.O.Q”. Leídas deprisa en su correcta pronunciación francesa, reproducen fonéticamente la frase “elle a chaud au cul”, literalmente “ella tiene el culo caliente” o mejor dicho “esta en celo”. Duchamp se permite así un chiste sutil aunque burdo a costa de la mujer en la sacrosanta obra maestra de Leonardo.
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